

No la dejaron ir al baño…se orinó en clase…
No, si es lo que yo digo. Cada vez la sociedad tiene mas podrida la mentalidad.
Es así como reza el título. Una piba en la escuela pidió permiso para ir al baño, el cual le fué negado y terminó por orinarse en clase.
Lo peor, al maestro le sugirieron que, al menos, le pida disculpas a la alumna, a lo cual este cristiano, se negó rotundamente…

Paso a transcribir:
Redactora: Rosa Bertino - Especial
La chica tiene 13 años y es la mejor alumna del curso. El episodio sucedió en una escuela secundaria pública.
El Ipem 152 Alejo Carmen Guzmán queda en barrio Alem, más conocido como Talleres Este. Tiene 750 alumnos de entre 12 y 17 años que egresan en Economía y Gestión de la Organización. El número de varones supera levemente al de mujeres. Al frente de la dirección está Héctor Bazán, cuya existencia ha transcurrido prácticamente en el establecimiento.
“Aquí estudié, egresé, me decidí a ser docente, aquí ejercí y ahora soy el director”, dice con satisfacción. También dice que el índice de conflictos es “normal”, compatible “con la adolescencia en un entorno empobrecido y cambiante”. Además del alumnado y personal de servicio, Bazán tiene a su cargo 120 profesores. Nunca imaginó que podía ocurrir un hecho como el que pasa a relatar, preocupado por definir el rol de la dirección en un secundario, como por los reclamos de la madre de “la chica que se hizo pis encima”.
En su opinión, “la autoridad escolar debe impartir una filosofía basada en el respeto integral al niño, porque eso es lo que son los alumnos”. Un postulado preciso, que sin embargo no todos aplican de la misma forma; esto incluye al Ministerio.
Capítulo 1. En una jornada afortunadamente templada, R., estudiante de segundo año, pide permiso para ir al baño. Está en clase de Educación Tecnológica. Tiene 13 años y es la mejor alumna del curso. R. insiste, pero el profesor se niega. R. termina orinándose encima, en medio de risas y exclamaciones sofocadas. El profesor va en busca de una colega mujer, para que se haga cargo de la situación (acompañarla al baño, asistirla). La preceptora y una profesora de Ciencias Jurídicas encuentran a R. llorando sin consuelo, con “los pantalones todos mojados”. La docente hace un aparte e increpa al profesor. “¿Por qué no la dejaste salir?”. Respuesta: “Yo no los dejo ir al baño porque en otra escuela un chico lo hizo para ir a drogarse y después los padres responsabilizaron al profesor”.
Dado que R. no podía tomar un colectivo en esas condiciones, la profesora (que estaba en ese momento a cargo de la dirección por ausencia de directivos), pide un remise por cuenta del colegio y la envía a casa con una compañera. Deja asentadas las razones en el cuaderno de comunicados.
Capítulo 2. A la hora en que ocurrieron los hechos, Héctor Bazán se encontraba dando clase en el nivel terciario. Apenas enterado de lo ocurrido, cita al profesor Raúl Lescano, “un ingeniero aeronáutico que dicta la materia Educación Tecnológica”. Bazán le pide explicaciones y, aunque Lescano minimiza la situación, le solicita que se disculpe con la alumna (ver Los sanitarios…). El profesor se niega. La madre de R. eleva un reclamo formal y el director inicia actuaciones. Preceptora y profesora corroboran los dichos de la niña, manifestando su preocupación por la instancia que debió atravesar. El profesor formula su descargo. Sobre estos elementos y testimonios, el director le aplica una sanción de dos días. El docente apela al Ministerio, con el asesoramiento de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). El Ministerio le da la razón al profesor.
Capítulo 3. “Mi hija no quería volver al colegio. Me costó convencerla porque, tal como supuso aquella tarde, iba a tener que soportar las burlas de algunos compañeros. Pero la preceptora (Alicia Pacheco) intervino resueltamente, y ahí terminó la cosa”, cuenta la mamá de R.
Al día siguiente, Norma G. elevó una nota a la dirección, exigiendo explicaciones y un “llamado de atención” para “un docente que no tiene capacidad de discernir lo correcto de lo incorrecto”. Norma G. es una mujer joven, madre sola, que trabaja “no menos de 10 horas” diarias en un local del centro. Su recompensa son tres hijas que, dice, sólo le dan satisfacciones. No sabe “qué haría sin el celular”, desde el cual maneja la casa y está en permanente contacto con las chicas. “Este asunto daba como para llamar a las radios o a la televisión, pero no quise exponerla tanto (a R.). Pero ahora que el Ministerio finalmente le dio la razón al profe, me he quedado con una gran impotencia frente a la injusticia”.
Final abierto. De todos los protagonistas del episodio que todavía da que hablar en la comunidad del Alejo Carmen Guzmán, el único que se negó a conversar con este diario es el profesor Lescano.
Los testimonios coinciden con el abultado expediente que obra en la dirección. Al final del mismo está la resolución 27, firmada por Susana Soto y el ministro Walter Grahovac, que dispone “hacer lugar al recurso interpuesto por el docente Raúl Alberto Lescano y declarar la nulidad de la sanción dispuesta por la autoridad escolar”. Entre las razones, se aduce “la inexistencia de una fundamentación fáctica y jurídica… como tampoco una normativa que tipifica la supuesta falta cometida (por Lescano)”.
Se podría colegir que, mientras no exista una norma que contemple la posibilidad de negar permiso para ir al baño y orinarse encima, no puede haber apercibimiento. Es la idea que intenta formular la mamá de R.
Fuente: La Voz
Mi propia experiencia…
Recuerdo que en primer grado [lo que hoy sería primero EGB], la profe no me dejó salir y me hice pis frente a ella…Maestra Nancy Pellón [Si es que aún vive], esta nota va dedicada a usted…Culpa suya se me paspó el pitulín!!!
Mas detalles?…Escuela Provincial N° 47 de Río Gallegos, Calle Eva Perón S/N, Barrio Jorge Newbery
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